¿Y si tu pagina web te está haciendo perder clientes?


La semana pasada me contactó una persona por LinkedIn. La verdad es que, justo en ese momento, el sector en el que estaba esta persona me resultaba interesante por diversos proyectos que están a la vista y pensé que era una buena oportunidad de conocer a alguien que, quizás, podría ofrecerme los servicios que íbamos a necesitar.

Como suelo hacer cuando acepto una invitación por LinkedIn, le envié un mensaje a esta persona, dándole las gracias por su invitación e interesándome por su empresa y su actividad.
 La persona me contestó con mucha diligencia y bastante rapidez, así que eso me animó a indagar más en su empresa.

Hasta ese momento la cosa iba muy bien:
  • Yo tenía una necesidad (bueno, estaba punto de tenerla)
  • Y la persona había respondido bien a las expectativas, con amabilidad, una redacción correcta etc.
El problema llegó cuando decido ir un paso más allá, pongo en Google el nombre de la empresa y accedo a su página web.

¡Horror!

Llegué a una página web mal estructurada desde el punto de vista del contenido (no respondía a ninguna de las preguntas que estaban en mi cabeza, como posible cliente, cuando entré en ella). Y además, su diseño ofrecía un aspecto muy poco profesional.

Personalmente no necesito fuegos artificiales en diseño, ni en una página web (ni en general). Me basta una página web que ofrezca una apariencia profesional y en la que encuentre fácilmente lo que busco (los servicios o quiénes son o qué ofrecen o cualquier cosa que me ayude a saber si son la empresa adecuada para solucionar mi problema). Eso, que parece tan sencillo, no lo es. De hecho, por eso existen profesionales en marketing, comunicación y diseño. Sí, claro que puedes montar una página web con cualquiera de las soluciones que hay por el mundo. Pero que esté hecha no significa que responda a las necesidades de tus clientes o posibles clientes.

El caso es que esa página web de esa empresa no respondió a mis preguntas. Y me decepcionó. Esperaba algo serio y profesional.

La consecuencia directa de esto fue que me hice la siguiente pregunta:
si la página web de esta empresa es así, ¿cómo serán ellos trabajando? 
La segunda consecuencia es que no les tendré en cuenta a la hora de pedir presupuestos para el servicio que necesito.

Lo peor de todo es que es posible que en esa empresa haya grandes profesionales. Es muy posible.

Pero su imagen no está a la altura.

Y probablemente por esta razón pierdan oportunidades comerciales.

Pasa cada día. En muchos sectores y empresas.

Incluso a menudo nos pasa a nosotros, los profesionales de comunicación, marketing, diseño... (ya sabes el dicho… en casa del herrero, cuchillo de palo). Vamos, que no seré yo quien tire la primera piedra porque el pecado de descuidar mi propia web lo comento demasiado a menudo escudándome en la ‘falta de tiempo’.

Y es una pena porque es frecuente que olvidemos que toda esa labor de prospección comercial y búsqueda de oportunidades (o trabajo) se puede ir al traste en los pocos segundos en los que hacemos una valoración de una empresa sólo viendo su página web.

Sin duda, hay que hacérselo fácil al cliente. Incluso agradable.

Sé que es un reto para todos. En tiempo y en inversión.
Pero si nosotros mismos no invertimos en nuestro negocio, ¿por qué habrían de hacerlo los demás? 

Tan sólo plantéate esta pregunta: ¿Y si la página web de tu empresa te está haciendo perder clientes? Porque les decepcionas. Porque esperaban algo más. Porque no encuentran lo que buscan. Porque les parece que lo que haces no es para ello.

No te quedes en la reflexión: mira la página web de tu empresa, mide, pregunta, testea y haz lo posible porque la web sea una herramienta a favor de tu negocio, y no en su contra.

Imagen vía Freepik

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